El 18 de octubre de este año Chile cambió, luego de más de 40 años de (sobre)vivir en el modelo neoliberal, las y los habitantes del país decidieron alzar la voz para reclamar derechos básicos.

Ante este panorama, ¿qué tiene que decir la Economía Social y Solidaria (ESS)?

¿Qué es la ESS?

La Economía Social y Solidaria pretende la sustentabilidad socioeconómica de una población teniendo como meta el buen vivir de una sociedad. Para ello es necesario que se respeten ciertas condiciones, tales como: precios justos, cuidado de la naturaleza, calidad de las relaciones de trabajo, integración social y acceso a derechos ciudadanos, centralidad del trabajo asociado y autogestionado. 

Esta otra economía no sólo tiene en cuenta lo económico (en términos materiales y monetarios) sino que son las personas su principal componente, su motor, su protagonista. La ESS articula todos los aspectos de la vida humana (individuales y colectivos), respetando e incorporando las particularidades de cada comunidad. Aquí, el eje está puesto en el trabajo y en los territorios donde se desenvuelve, impulsando un desarrollo sustentable, con equidad social y énfasis en lo local. Es decir, un desarrollo anclado en el territorio, a partir de las necesidades y capacidades de las comunidades que lo habitan (sus saberes, tradiciones, hábitos, costumbres y prácticas-, que tenga como resultado un “buen vivir”).

¿Te imaginas que las personas que viven en tu comuna o localidad pudieran decidir y participar del desarrollo de ese territorio?  

¿Buen Vivir?

El concepto del buen vivir se toma de la cosmovisión ancestral quechua sumak kawsay (suma qamaña, ñande reko). En su significado quechua, sumak hace referencia a la realización ideal y hermosa del planeta, mientras que kawsay significa «vida», una vida digna, en plenitud. El sumak kawsay considera a las personas como un elemento de la Pachamama (Madre Tierra) y, a diferencia del buen vivir moderno, busca el equilibrio con la naturaleza en la satisfacción de las necesidades («tomar sólo lo necesario») por sobre el mero crecimiento económico. De esta manera, el Buen Vivir no sería un conjunto de “desarrollo alternativos”, sino que una alternativa a la idea misma del desarrollo, sus expresiones en la gestión y política, su institucionalidad y sus discursos de legitimación.

El Buen Vivir recupera la idea de una buena vida, del bienestar en un sentido más amplio, trascendiendo las limitaciones del consumo material, y recuperando los aspectos afectivos y espirituales. Esta dimensión se expresa en subrayar la “plenitud de la vida”, y en la austeridad y el rechazo de vivir “mejor” a costa de otras personas. También se incorporan algunas ideas clásicas, tales como asegurar que las “libertades, oportunidades, capacidades y potencialidades reales de las personas se amplíen y florezcan”. Además de estos y otros aspectos comunes, el Buen Vivir tiene especificidades culturales propias, así pues toma significados distintos dentro de la diversidad de cosmovisiones que co-existen en Latinoamérica

Suena muy bonito, pero ¿existe la ESS en Chile?

Sí, considerando la realidad actual que presenta Chile y su marcado sistema neoliberal, es que surgen transformaciones desde la sociedad de manera colectiva, para combatir la individualidad y consecuente exclusión social. Es así como existen alternativas asociativas, tales como: emprendimientos productivos, cooperativas (trabajo, consumo, vivienda, servicios), huertas comunitarias, talleres solidarios, ollas comunes, clubes de trueque, comedores populares, ferias de productores familiares, etc.

Cada una de estas manifestaciones de la Economía Social y Solidaria tienen como objetivos promover el desarrollo integral de las personas, y esto es posible en la medida que se cuestionan las prácticas actuales y se promueven nuevas formas de relacionarnos desde un pensamiento solidario, crítico, creativo, para alcanzar el desarrollo. De igual forma, la ESS no busca el desarrollo desmedido y exponencial, muy por el contrario tiene como foco la sustentabilidad de las acciones, porque comprende que nuestro planeta y su biodiversidad no sólo deben ser conservadas, sino además regeneradas para permitir el desarrollo integral de quiénes habitan la Tierra, por tanto promueve la participación activa y vinculante, donde todas y todos tengamos voz para definir colectivamente temáticas fundamentales como son: el trabajo, la propiedad, la salud, la educación, la vivienda, la alimentación, etc.

Y tú ¿participas de alguna organización de la Economía Social y Solidaria?

* Fotografía y edición de Ximena Martínez Bravo.

** Desde Cooperativa Minka rechazamos y denunciamos las violaciones sistemáticas a los derechos humanos que ocurren en Chile.  Al cierre de este post se cuantificaban 5 personas muertas por agentes del Estado, 2.808 heridas/os en hospitales: 486 por uso de armas de fuego, 1.180 por perdigones, 71 por balines y 1.071 por golpes y gases de la fuerza pública. Existen 241 personas con daños oculares, 168 de ellas corresponden a casos severos (2 casos de estallido ocular).

BIBLIOGRAFíA

– Gudynas E., Acosta A. 2011. La renovación de la crítica al desarrollo y el buen vivir como alternativa.

– Instituto Nacional de Derechos Humanos. 2019. Reporte de Estadísticas INDH

– Ministerio de Desarrollo Social de Santa Fe. 2018. Formador de formadores: Cuadernillo del Formador.