El contacto con la naturaleza es esencial para el desarrollo humano, estar en un jardín, visitar un bosque o trabajar la huerta nos llena de vitalidad, es una experiencia sensorial que despierta nuestros sentidos y nos provee una serie de beneficios que mejoran nuestra calidad de vida y salud.

¿Qué es la Terapia Hortícola?

La terapia hortícola consiste en generar un diseño de las actividades en la huerta y sus derivados, considerando objetivos de tratamiento y rehabilitación del grupo, los cuales pueden desarrollarse en el eje personal, educacional, laboral, familiar y social. Es así como la huerta se vuelve un medio amigable, no invasivo, que permite desarrollar nuestro potencial y poner en practicas nuestras habilidades, desde un enfoque ecológico, regenerativo y en colaboración.

Experiencia de Terapia Hortícola en Hospital Psiquiátrico

Les queremos compartir  parte de lo que vivimos el año 2018 al colaborar con el diseño y desarrollo de huertos en la Unidad de Psiquiatría Forense del Instituto Psiquiátrico Doctor José Horwitz Barak. Rescatamos de esta hermosa experiencia, el trabajo realizado con las usuarias, quienes son personas en su mayoría con patología psiquiátrica, de las cuales varias provienen de zona rural, destacamos el compromiso y participación de las mismas, fue grato escuchar de parte de la Terapeuta Ocupacional encargada “Este es el taller que tiene mayor participación, veo a las usuarias trabajar juntas, aquí no existen los estatus, todas trabajan por el mismo fin y mantener esa colaboración es un logro para ellas”. Y ese fue uno de los grandes objetivos que trabajamos en la huerta, lograr que las usuarias vivencien un espacio de colaboración en conexión con la naturaleza, un grupo arnea la tierra, todas desmalezan, transplantan almácigos, control de plagas con biopreparados, etc. A nivel metodológico les dabamos a escoger sus actividades, así ellas visibilizaban sus intereses, habilidades y se empoderaban de los roles en la huerta, favoreciendo la toma de decisiones y en un segundo bloque intencionamos los grupos para que ellas fortalezcan sus habilidades sociales y la cooperación, con el tiempo ellas ya se manejaban y el taller se autoregulaba, al igual que la huerta.La colaboración que observamos en los vegetales es aplicable a las relaciones humanas y desde ahí, educábamos para que ellas mismas observarán y se relacionen mejor las unas con las otras, promoviendo la empatía. Chase Engelhart, encargado de liderar el taller menciona “las participantes aprendieron todos los pasos necesarios para hacer una huerta y fueron empoderadas de hacer cada paso por ellas mismas…. Ganaron no solamente habilidades sino también el conocimiento de las plantas y aprendieron a observarlas, reconociendo sus procesos, si tenían plagas, si le hacía falta agua, si se había regado demasiado y otras condiciones”.

El taller de terapia hortícola se constituyo como el espacio de cuidado y reconexión con la naturaleza, oler, preparar la tierra, abonar y cuidar, no solo se configuro como una tarea para mantener la huerta, sino que estas acciones de cuidado fueron abordadas para potenciar el autocuidado personal y mejorar sus condiciones de salud, como resultados evidenciamos que las usuarias disminuyeron sus niveles de ansiedad y angustia con que iniciaban las actividades, ya que al finalizar el taller ellas nos comentan que se sentían más relajadas y se observan estables. Cada persona es un universo, por lo mismo, diseñamos las metodologías y acciones necesarias para el desarrollo personal y colectivo de las participantes.

La Terapia Hortícola se diseña para fortalecer los procesos terapéuticos en personas con o sin discapacidad, a través de la facilitación, adaptación, compensación de tareas y herramientas para que las personas puedan desempeñarse de forma inclusiva, utilizando la naturaleza como recurso terapéutico principal complementándose con los objetivos de salud.

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LA HUERTA FORTALECE LOS PROCESOS TERAPÉUTICOS

  1. Las personas mejoran su calidad de vida.
  2. Las personas cumplen roles de acuerdo a sus habilidades, con acceso universal a las tareas de la huerta.
  3. Las personas logran regenerar y reparar procesos de vida a través del uso terapéutico de la naturaleza y sus símbolos.
  4. Se logra cohesión grupal y trabajo en equipo.
  5. Mejoran habilidades físicas y cognitivas de los participantes.
  6. Las personas desarrollan objetivos terapéuticos a través de la huerta, fortaleciendo la intervención clínica.
  7. Las personas disminuyen sintomatología negativa.