La principal causa del Cambio Climático Global es la visión muy limitada y mecanizada de la naturaleza. En donde se separa al ser humano (sujeto) de la naturaleza (objeto). Nos vemos por fuera y sobre la naturaleza, y esta es vista como un medio para un fin.

Incluso, podemos extrapolar esta misma visión hacia la relación del hombre con la mujer, en donde el hombre explota a la mujer de una manera muy parecida a cómo lo hace con la naturaleza. Este es uno de los principales argumentos del Ecofeminismo.

El origen de esta forma de pensar no es actual, viene desde hace mucho cientos de años atrás y ha tenido un impacto sin precedentes en la historia de nuestro planeta Tierra.

La naturaleza como una “máquina”

La visión actual de nuestro planeta y el universo se origina hace varios siglos atrás, entre los siglos XVI y XVII se produjo un cambio radical en la forma de concebir el mundo y que sentaría las bases de la civilización moderna.

René Descartes fue uno de las principales influencias en esta visión. Para Descartes el universo era una máquina en donde no existe nada más que materia.  La naturaleza funciona bajo leyes matemáticas exactas y universales que rigen todo el mundo de la materia.

Esto da la base para las futuras investigaciones científicas y la formulación de teorías sobre los fenómenos naturales. Empezamos a comprender y relacionarnos con la naturaleza de otra forma. Bajo la autorización “científica” se da paso controlarla y dominarla para apropiarnos de sus recursos.

En el Libro El Punto Crucial, Frijof Capra profundiza aún más en este punto.

Imagínate que esta forma de pensar de hace tantos años ha influido y sigue influyendo en todas las formas que podamos imaginar en nuestras vidas. Desde la Revolución Industrial hasta ahora, se han generado muchos avances y beneficios en nuestra vida diaria, pero ha puesto en peligro la continuidad de la vida tal como la conocemos en La Tierra.

Necesitamos pensar en nuestra posición en este planeta y revalorizar lo que hemos estado destruyendo por tanto tiempo. Tenemos que asumir que somos naturaleza y todo el daño que se le ha hecho, lo estamos haciendo a nosotros mismos.

La importancia de la naturaleza y sus servicios

Todo lo que es desarrollado por la sociedad humana es entregado por la naturaleza, las investigaciones muestran que es imposible cuantificar la importancia para nuestra salud, cultura, alimentación, seguridad, entre otras dimensiones de la vida.

La Economía Capitalista Global tal como la conocemos, depende totalmente de los servicios proporcionados por la naturaleza. Lamentablemente, esta forma predominante de administrar los recursos disponibles que tenemos no considera los límites de las funciones de nuestro planeta.

Se puede ver todos los días en televisión, cuando aparece el político o economista de turno hablando de los indicadores de crecimiento, como si estos estuviesen totalmente desligados de los procesos naturales. Solo importan las cifras de crecimiento económico. 

Frente a esta crisis, debemos empezar a  generar conciencia de la importancia de servicios que nos provee la naturaleza:

  • Abastecimiento: Alimentos, materias primas, medicinas, agua fresca.
  • Regulación: Calidad del aire, clima, agua, erosión, purificación de agua, gestión de residuos, enfermedades y pestes, polinización, eventos climáticos.
  • Soporte: Formación del suelo, fotosíntesis, ciclo de nutrientes.
  • Culturales: Valor espiritual y religioso, belleza, recreación y ecoturismo, salud mental y física.

En otras palabras, sin estos servicios es imposible que podamos vivir. Nuestra acciones en las últimas décadas nos han dirigido directamente a sobrepasar los límites naturales y poner en peligro nuestras vidas y de las futuras generaciones.

El Antropoceno: Una nueva época geológica causada por el consumismo

Sin importar la gran importancia de La Naturaleza, la visión de destrucción ha tenido grandes impactos en el planeta. El aumento desmedido del consumo humano es una de las mayores causas detrás de este cambio planetario. Esto se refleja en la creciente demanda de energía, tierra y agua.

Este consumo desmedido de recursos ha impulsado una nueva época geológica: el Antropoceno. Es primera vez que en la historia de nuestro planeta que una especie, el Homos sapiens, ha tenido un impacto tan profundo en el planeta.

Estos cambios han sido tan rápidos que ha generado un fenómeno único en la historia del planeta tierra (de 4.500 millones de años). Este rápido cambio planetario, denominado «Gran Aceleración».

                               Fuente: The Age of Humans: Evolutionary Perspectives on the Anthropocene

Desde 1750, la población mundial se ha multiplicado por siete, superando los 7,6 mil millones, y la economía mundial se ha multiplicado por 30. En el gráfico se puede observar cómo ha ido aumentando en los últimos 250 años la:

  • Población
  • Temperatura del polo norte
  • Concentración de Dióxido de Carbono
  • Pérdida de bosques
  • Producto Interno Bruto (PIB)
  • Uso del agua
  • Extinción de especies
  • Vehículos con motor
  • Consumo de papel
  • Explotaciones de pesca
  • Agotamiento de la capa de ozono
  • Inversión extranjera.

¿Vale la pena toda esta destrucción?

¿Cómo podemos revertir esto?

Primero, tenemos que conocer más detalles el origen de estas acciones humanas. Existe un indicador que se llama Huella Ecológica que nos permite analizar de mejor forma la situación.

Huella Ecológica: Midiendo el impacto del ser humano en la Tierra

Un indicador de consumo importante que nos entrega un panorama global y regional es la Huella Ecológica. Esta es definida por Footprint Network como:

 “La cantidad de naturaleza requerida para producir los bienes y servicios necesarios para soportar un estilo de vida determinado”.

Analiza 6 tipos de consumos para mantener eso:

  • La huella del suelo de pastoreo mide la demanda de tierras de pastoreo para criar ganado para productos de carne, lácteos, cuero y lana.
  • La huella de los productos forestales mide la demanda de bosques para proporcionar leña, pulpa y productos de madera.
  • La huella de la pesca: mide la demanda de ecosistemas marinos y de aguas interiores necesarios para la repoblación de los productos del mar cosechados y para apoyar la acuicultura.
  • La huella de cultivos mide la demanda de tierra para alimentos y fibra, alimentos para ganado, cultivos oleaginosos y caucho.
  • La huella de terreno construida mide la demanda de áreas biológicamente productivas cubiertas por infraestructura, incluidas carreteras, viviendas y estructuras industriales.
  • La huella de carbono mide las emisiones de carbono de la quema de combustibles fósiles y la producción de cemento

También existe otro concepto fundamental relacionado directamente con las funciones de la Tierra y se llama Biocapacidad. Esta se define como:

Es La capacidad de los ecosistemas para renovarse. Las áreas biológicamente productivas de la Tierra son aquellas que prestan este servicio”.

Tanto la demanda en esta área, la huella ecológica de las personas y la biocapacidad se miden en hectáreas globales (gha).

Las hectáreas globales son

Hectáreas biológicamente productivas con una productividad promedio mundial de 6-8.”

Con estos conceptos claros podemos ver de mejor manera el siguiente gráfico:

                              Fuente: Living Planet Report de 2018

Podemos ver que desde 1970 ya superamos la Biocapacidad de la Tierra, es decir, su capacidad para regenerase y estamos en un punto que no hay mucho tiempo para que este daño sea irreversible.

Frente a esta cruda realidad, lo lógico es preguntarse ¿Qué podemos hacer? ¿Existe una salida a esta crisis?

Responder estas preguntas es muy complejo ya que requiere diversas acciones individuales y colectivas en distintas dimensiones políticas, económicas, sociales, ecológicas hasta espirituales.

La Huella Ecológica nos brinda información valiosa para conocer que tipos de acciones se deben realizar y quienes deben ejecutarla. La extracción intensiva de recursos naturales y el consumo de estos en productos manufacturados no se realiza de igual manera en todo el planeta.

No todas las personas son igualmente responsables, la Huella Ecológica nos revela quiénes son los mayores responsables de esta crisis.

¿Somos todas y todos igualmente responsables?

El consumo y la extracción de recursos se distribuyen de forma asimétrica en la Tierra, debido a que estos recursos no se consumen en los territorios donde se extraen originalmente.

Al observar la Huella Ecológica de cada persona a nivel nacional, se proporciona información adicional sobre dónde se consumen los recursos del mundo. Los distintos niveles de Huella Ecológica se deben se deben a los diferentes estilos de vida y patrones de consumo, incluida la cantidad de alimentos, bienes y servicios que consumen las personas, los recursos naturales que utilizan y las emisiones de CO2 para proporcionar esos bienes y servicios.

En el siguiente mapa podemos ver donde se concentra el consumo de recursos para sostener determinados estilos de vida:

                    Fuente: Living Planet Report de 2018

Las mayores Huellas Ecológicas se pueden observar en los países del norte, los países más “desarrollados”.

Las economías de estos países no se podría sostener  sin conseguir  a precios  baratos los recursos naturales de los proveedores de materias primas, los países más “pobres” del sur,  en eso se incluye a Chile y toda Latinoamérica.

Haciendo un análisis un poco más fino, no todas las personas de esos países con alta Huella Ecológica, son igualmente responsables. Son pequeños grupos de personas quienes han promovido la destrucción sistemática de nuestros ecosistemas.

Es momento de tomar acción

Somos parte del problema y también de la solución. Hemos sido capaces de generar un fenómeno único en la historia de nuestro planeta, también podemos revertirlo.

Tenemos que generar conciencia ecológica y colectiva. Las soluciones que requerimos en Latinoamérica son distintas a las soluciones que deben implementar los países Europeos o Norteamericanos.

Debemos mirar nuestra historia, nuestras raíces. Nuestros pueblos originarios y su sabiduría nos pueden guiar hacia una solución armónica y apropiada. El estilo de vida Europeo que buscamos es insostenible, es totalmente imposible. Se necesitan varios planetas Tierra para que todo el mundo viva así.

Repensemos un modelo político-económico que respete los límites de la naturaleza. Hoy hablamos de Economía Circular, Economía Ecológica, Economía Social y Solidaria, entre otras. Es momento de que empecemos a llevar a la acción cada una de esas propuestas.

No tenemos mucho tiempo. Pero si empezamos a conversar, a conocernos y a cambiar nuestra realidad, es posible que podamos revertir esta crisis y podamos crear una forma de habitar este planeta que fomente la vida y no su destrucción.