El campo, los árboles, el aroma de una flor, el sabor de un fruto, el viento y su movimiento, la tierra en nuestras manos, la arena tibia en nuestros pies, el mar, el canto de un pájaro, el agua con que regamos, son una fuente extraordinaria que provee biodiversidad y recursos que podemos disfrutar desde un enfoque de salud holística.

                                     

La naturaleza es sabia, cada elemento que la constituye cumple una función dentro del sistema. Las hojas de un árbol caídas en otoño, permitirán cubrir el suelo y retener la humedad del mismo, dando hogar a una variedad de insectos y microorganismos. Ir reconociendo estas relaciones, nos conecta, invitándonos a integrar esta sabiduría en nuestras propias relaciones, soltando lo que ya cumplió su ciclo permitiéndonos trabajar nuestro apego. La naturaleza está compuesta de muchos símbolos, los cuales iremos internalizando desde la propia experiencia.

Si observamos la naturaleza, aprendemos a interactuar y relacionarnos en armonía, cuidando de la naturaleza y de nosotros mismos.

¿Cómo podemos apoyarnos en la naturaleza y cuidarnos a nosotros mismos?

Desde Minka, cooperativa de trabajo, queremos exponer los beneficios que nos provee la interacción con la naturaleza, desde una perspectiva de integración sensorial. La vida nos provee un sin fin de experiencias y posibilidades las cuales nos ayudan a nuestro desarrollo y crecimiento, mientras más experiencias vivamos nuestra capacidad de adaptación será mayor, ya que vamos acumulando esta experiencia a nivel cerebral.

A.Jean Ayres define la integración sensorial como la organización de sensaciones para su uso que fluyen al cerebro como arroyos en un lago, nuestros sentidos nos dan la información acerca de las condiciones físicas de nuestro cuerpo y del ambiente que nos rodea, mucha información sensorial entra a nuestro cerebro en cada momento, por cada punto de nuestro cuerpo.

Organizar e integrar toda esta información, es realizada por nuestro sistema de manera automática, dando las respuestas adecuadas a las diversas entradas sensoriales, pero no todas las personas, logran esta integración de manera automática. Existen algunas condiciones de salud que afectan el procesamiento sensorial, lo cual podemos reconocer en algunas personas con trastornos del espectro autista, dispraxia, hiperactividad, alzheimer, retrasos en el desarrollo, entre otras.

Cuando existe una disfunción integrativa sensorial, el cerebro no está organizando ni procesando el flujo de impulsos sensoriales que le permiten precisar la información relevante y útil de si mismo y del entorno, como consecuencia les es difícil dar una respuesta apropiada, afectando el aprendizaje, su autoestima, el comportamiento, existiendo dificultades en la comunicación y sus relaciones, generando tensión e incomodidad consigo mismo y el entorno.

¿Cómo podemos apoyarnos desde la naturaleza?

Las actividades del campo y la huerta nos provee grandes flujos de información sensorial, su integración, será un proceso personal de acuerdo a las capacidades y experiencias de cada persona. Podemos brindar estimulación sensorial por medio de la naturaleza, utilizando recursos naturales que promuevan la integración de las sensaciones, estas entradas sensoriales deben ser reguladas, permitiendo a las personas ir explorando e integrando los estímulos a su ritmo personal. Desde Cooperativa de trabajo Minka, desarrollamos programas que impulsan la salud holística, por medio del reencuentro del ser humano, con su propia naturaleza, es así como hemos diseñado recursos desde la terapia hortícola, como medio de estimulación y rehabilitación, adaptando las tareas del campo y del huerto de acuerdo al perfil sensorial de los participantes, diseñando programas que provean las experiencias sensoriales que permitan a la persona procesar y modular sus sensaciones por medio de actividades significativas y ecológicas, en un ambiente natural.

Algunos beneficios de la terapia hortícola son:

  • Estimulación auditiva y visual en contacto con la naturaleza
  • Desarrollo de actividades en la huerta que promueven la integración y procesamiento táctil, incluyendo diversas texturas
  • Disminuye los niveles de estrés y ansiedad
  • Promueve el desarrollo de habilidades cognitivas
  • Favorece el procesamiento sensorial oral, estimula el gusto y el olfato por medio de los cultivos de la huerta
  • Mejora el estado físico, tono muscular y resistencia
  • Desarrollo de motricidad gruesa, fina y coordinación oculomanual
  • Mejora el autoestima y creencia en habilidades
  • Favorece la expresión de emociones
  • Promueve las relaciones y la colaboración entre los participantes

Si estás interesada en nuestros servicios de terapia hortícola, escríbenos a contacto@cooperativaminka.cl

Claudia Gómez Cárdenas, Terapeuta Ocupacional y Permacultora